Una fuente de ingresos es un origen diferenciado del dinero que entra en tu negocio, definido por lo que vendes y por cómo pagan los clientes. Una suscripción, una venta única de producto y una comisión son tres fuentes distintas. Las enumeras por separado porque cada una tiene su propio precio, volumen y margen.
Nombras tus fuentes de ingresos en el apartado del modelo de negocio y después modelas cada una en el plan financiero. Un café de 3,50 euros y una plaza de taller de 90 euros no se comportan igual en nada, así que necesitan líneas separadas.
Un ejemplo. Una cafetería vende 9.000 bebidas al mes a 3,50 euros, o sea 31.500 euros. Vende 400 bolsas de café en grano a 12 euros, es decir 4.800 euros. Organiza un curso de barista con 20 plazas a 90 euros, o sea 1.800 euros. El ingreso mensual total es de 38.100 euros, y las bebidas suponen alrededor del 83 por ciento. Esa proporción te dice dónde duele más un problema operativo.
Hay dos malentendidos frecuentes. El primero es confundir ingreso con beneficio. Si las bolsas de café llevan un 45 por ciento de margen y las bebidas un 70 por ciento, el orden por beneficio difiere del orden por ingreso, así que muestra un margen junto a cada fuente. El segundo es inventar fuentes. Consultoría y alianzas no son fuentes hasta que puedas nombrar al comprador, el precio y la entrega. Una línea sin precio asociado es una esperanza.
Dos o tres fuentes reales se leen mejor que ocho especulativas, porque los lectores toman la lista como una declaración sobre el foco.
El plan que genera Foundor divide el ingreso en fuentes con nombre y lleva cada una a las proyecciones financieras. Comprueba que cada fuente recogida ahí corresponde a algo que realmente puedes vender.
